domingo, 26 de abril de 2020

SOCIALES CLEI 4 ACTIVIDAD DE LA CLASE DEL 25 DE ABRIL

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https://drive.google.com/open?id=0B0m1M1PrAGfXVWpDX2NqeHhOdG8

REALIZA UN MAPA CONCEPTUAL CON EL TEMA "FACTORES QUE INCIDIERON EN LA CONQUISTA" DE LA  PÁGINA 137  Y REALIZA EL EJERCICIO DE COMPLETAR DE LA PAGINA 138 (AL LADO ENCUENTRAS LAS PALABRAS CLAVE)

martes, 21 de abril de 2020

SOCIALES CLEI 3 ACTIVIDAD DE LA CLASE DEL 25 DE ABRIL



INSTITUCIÓN EDUCATIVA__EMILIANO GARCIA
DOCENTE__GREGORIO AREVALO NAVARRO_
ASIGNATURA_C. SOCIALES
GRADO: CLEI 3
NOMBRE DEL ESTUDIANTE________________________________

TALLER SOBRE EL ORIGEN DEL UNIVERSO

Lee con atención y responde:
Modelo Geocéntrico y Heliocéntrico:
 La Teoría geocéntrica es una antigua teoría que ubica a la Tierra en el centro del Universo, y los astros, incluido el Sol, girando alrededor de ella (geo: Tierra; centrismo: agrupado). Creer que la Tierra es el centro del universo es la opinión obvia de quien no se plantea hallar una solución a los problemas que presentan los movimientos de los cuerpos celestes, esto es, los movimientos de los planetas. La teoría heliocéntrica sostiene que la Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol (Estrella del Sistema Solar). El heliocentrismo, fue propuesto en la antigüedad por el griego Aristarco de Samos, quien se basó en medidas sencillas de la distancia entre la Tierra y el Sol, determinando un tamaño mucho mayor para el Sol que para la Tierra. Por esta razón, Aristarco propuso que era la tierra la que giraba alrededor del Sol y no a la inversa, como sostenía la teoría geocéntrica de Ptolomeo e Hiparco, comúnmente aceptada en esa época y en los siglos siguientes, acorde con la visión antropocéntrica imperante. Más de un milenio más tarde, en el siglo XVI, la teoría volvería a ser formulada, esta vez por Nicolás Copérnico, uno de los más influyentes astrónomos de la historia, con la publicación en 1543 del libro De Revolutionibus Orbium Coelestium. La diferencia fundamental entre la propuesta de Aristarco en la antigüedad y la teoría de Copérnico es que este último emplea cálculos matemáticos para sustentar su hipótesis. Precisamente a causa de esto, sus ideas marcaron el comienzo de lo que se conoce como la revolución científica. No sólo un cambio importantísimo en la astronomía, sino en las ciencias en general y particularmente en la cosmovisión de la civilización.

Responde de acuerdo a la lectura:

  1. ¿Cuál es la diferencia entre el modelo geocéntrico y el modelo heliocéntrico? 
  2. ¿Qué personajes de la historia planteaban el modelo geocéntrico y quienes el heliocéntrico? 
  3. ¿Por qué consideras importante el trabajo de Copérnico en el estudio y desarrollo de la astronomía?







SOCIALES CLEI 5 Y 6 ACTIVIDAD CLASE DEL SABADO 25 DE ABRIL


VER EL VIDEO DEL LINK Y LEER EL TEXTO.

DESARROLLAR:
1. ESCRIBA UN TEXTO DONDE DIGAS CÓMO AFECTA EL CORONAVIRUS AL MUNDO, COLOMBIA Y CÓMO AFECTA TU VIDA DIARIA A NIVEL ECONÓMICO Y SOCIAL (2 AGINAS



https://www.youtube.com/watch?v=Yg3HGOaYRLs



Introducción
Todavía es pronto para saber cuál será el impacto económico de la pandemia global del COVID-19. La clave estará en si el virus puede controlarse a lo largo del segundo trimestre del año o si, por el contrario, sus efectos serán más duraderos y vienen acompañados de complicaciones económicas adicionales, sobre todo en el sector financiero. En el primer caso estaríamos ante un impacto suave, en forma de “V”, que tan solo restaría algunas décimas de crecimiento a la producción global. En el segundo, la situación podría ser mucho más complicada, como anticipaba la OCDE al plantear un recorte a la mitad (hasta el 1,5%) del crecimiento mundial en 2020 en el escenario más adverso, que todavía puede ser revisado a la baja y que cada vez parece más plausible.
Hasta el momento, las noticias económicas en relación al virus se han centrado en la espectacular caída de las bolsas y en los apresurados análisis acerca de su impacto macroeconómico, que necesariamente tienen un alto componente especulativo porque la situación actual es de incertidumbre radical. Aquí hay poco que añadir: los mercados financieros exhiben comportamientos de rebaño y el miedo genera ventas en cascada, huida hacia activos seguros como el oro o la deuda estadounidense, apreciación del dólar y caída del precio del petróleo y otras materias primas. Pero si los contagios se controlan o se toman medidas que contribuyan a aumentar la confianza podríamos ver movimientos en sentido contrario, por lo que, de momento, hay que prepararse para semanas de alta volatilidad. En cuanto al impacto negativo sobre el crecimiento, ya podemos decir que, desgraciadamente, y aunque termine por ser en forma de “V” y no de “U” se dejará sentir bastante. El posible futuro rebote no podrá compensar toda la caída de la actividad que ya estamos viendo y cada vez parece más claro que la fase más crítica será más larga de lo inicialmente previsto.
Como era de esperar, el frenazo se notará primero en China –origen de la epidemia– y será fuerte, con el enorme efecto arrastre que tiene sobre sus vecinos (y más allá) debido al papel clave que el gigante asiático juega tanto como proveedor de bienes intermedios como finales a todo el mundo (China es origen del 12% de las exportaciones mundiales, cuatro veces más que hace 15 años). En la UE, EEUU y otros países, probablemente el impacto económico se sentirá más tarde (en el segundo y tercer trimestre de 2020), y lo hará de forma desigual. Es muy posible que Italia (y tal vez Alemania) entren en recesión y habrá que ver cuál es el impacto sobre las economías que, como la española, estaban creciendo con mayor fuerza aunque son más dependientes del turismo, que se verá muy afectado. En todo caso, el efecto económico final dependerá de la efectividad de las medidas de contención (cuarentenas, restricciones a la movilidad y cierre o cancelación de aglomeraciones y eventos públicos), la difícil gestión del miedo ciudadano y los efectos de las medidas fiscales y monetarias que se vayan tomando. De especial relevancia será evitar problemas serios de estabilidad financiera e insolvencia empresarial –en particular de restricciones de créditos a empresas y aumento de los costes de financiación de los países– como los vividos durante la crisis del euro o las distintas crisis de países emergentes en las últimas décadas. Por último, la colaboración y responsabilidad ciudadana podrá contribuir a reducir el impacto de la pandemia mientras que negarla (como de momento está haciendo Trump) saldrá caro.

Mirando a largo plazo
Más allá de los aspectos económicos inmediatos, la crisis del COVID-19 nos deja una serie de lecciones sobre el futuro de la globalización y su gobernanza. En primer lugar, pone blanco sobre negro que, ante un mundo tan interdependiente, las acciones unilaterales, además de ser inefectivas, son contraproducentes. La cooperación multilateral, las respuestas coordinadas y la confianza en las instituciones con conocimientos y experiencia (en este caso la Organización Mundial de la Salud) son imprescindibles; y el aislacionismo y la improvisación trumpistas especialmente peligrosas.
Segundo, debemos reflexionar sobre si el avance de la globalización y la profundidad de las cadenas de suministro globales no se ha hecho de forma demasiado desordenada, haciendo que los países europeos sean demasiado vulnerables a los insumos intermedios provenientes de China. Tal vez haya llegado el momento de diversificar mucho más nuestras fuentes geográficas de aprovisionamiento y aprovechar las ventajas de la impresión en 3D para dar un impulso a nuestra producción industrial doméstica. No se trata de negar las ventajas de la especialización y de la división internacional del trabajo, sino de aprovechar las reducciones de costes que posibilitan los avances tecnológicos para reducir nuestra dependencia y aumentar nuestra autonomía sin reducir nuestras capacidades de consumo y bienestar.
Tercero, la UE (y sobre todo la zona euro), corren el riesgo de repetir los errores de descoordinación y lentitud de respuesta que se dieron entre 2008 y 2013 ante la crisis financiera global y la crisis del euro. Además, en un contexto de creciente rivalidad geopolítica internacional y crisis del multilateralismo y la cooperación, es cada vez más necesaria la unidad europea y, a la vez, más fácil que las situaciones críticas acentúen las divisiones. Deberían, por tanto, evitarse acciones unilaterales (como las restricciones a las exportaciones de material médico anunciadas por Alemania, Francia o Austria), que abren brechas para que potencias externas puedan debilitar la Unión. Además, como se ha mencionado, crisis de este tipo ponen de manifiesto la necesidad de avanzar en la integración, tanto en temas de unión económica y monetaria como en cuestiones de política migratoria, de seguridad o de apoyo a campeones europeo en sectores estratégicos, que en ningún caso pueden ser franco-alemanes.
Cuarto, la pandemia tendrá importantes implicaciones geopolíticas que todavía son difíciles de anticipar. Todavía no sabemos si el COVID-19 reforzará o debilitará a China. Su aparente efectiva respuesta a la pandemia (que está por confirmar) podría darle alas al gobierno, pero si la economía se frena o si se descubre que su gestión de la crisis no ha sido tan exitosa, podría pasar lo contrario. No olvidemos que la economía china decrecerá en el primer trimestre del 2020 por primera vez desde la Revolución Cultural en 1968.
Por otra parte, la crisis económica derivada de la pandemia podría poner en jaque la sostenibilidad de la deuda pública y privada en algunos países emergentes que están experimentando fuertes salidas de capital y depreciaciones de sus monedas, con el consiguiente impacto político y social. Por último, si el precio del petróleo se mantiene bajo por la caída de la demanda, habría una importante transferencia de rentas desde los países productores a los consumidores (entre ellos España), así como importantes problemas económicos para algunos países exportadores que ya se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
En quinto lugar, y por el lado positivo, esta crisis nos puede dejar importantes lecciones sobre las posibilidades y la efectividad del teletrabajo, permitiéndonos testar muchas de las herramientas que las nuevas tecnologías nos ofrecen. En la medida en la que aprendamos a aprovecharlas, podríamos reducir los desplazamientos urbanos, lo que contribuiría a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y luchar contra el cambio climático. Sin embargo, esto exigirá liderazgo y determinación por parte de las autoridades una vez que la crisis hay pasado.
Conclusiones
En definitiva, los gobiernos se enfrentan a una difícil disyuntiva entre parar la actividad económica o parar la pandemia. Cuanto antes se impongan medidas severas para frenar la expansión del virus y más drásticas sean, mayor será el impacto económico a corto plazo, pero más rápida puede ser la contención de la pandemia. Las medidas de contención de los contagios como las restricciones a la movilidad o las cuarentenas, tendrán que imponerse en todo caso (en el límite, cuando colapse el sistema sanitario, e idealmente, antes).
Pase lo que pase, el impacto económico en el segundo trimestre de 2020 en Europa será severo, pero todavía es posible que la recuperación será relativamente rápida si el frenazo no dura demasiados meses, lo que requiere una respuesta de política económica –tanto fiscal como monetaria– fuerte y el suficiente liderazgo y coordinación políticas para frenar el miedo de la ciudadanía. Además, las sociedades más cohesionadas y cívicas serán capaces de afrontar mejor el reto porque durante los próximos meses un individualismo exagerado puede conducir al desastre.
Por último, esta crisis nos muestra algunos de los riesgos tanto de la hiper-globalización como de tener una Unión Económica y Monetaria incompleta y una UE insuficientemente integrada desde el punto de vista político. Es, por tanto, una nueva llamada de atención para los europeos.
Federico Steinberg
Investigador principal del Real Instituto Elcano y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid | @Steinbergf